Callejón de las letras perdidas. Los escritores de la zona acostumbran quemar allí sus escritos en un arrebato ignífugo o en actitud de repudio frente a la industria editorial mercenaria y fenicia. Después, barren.

Lugar verídico: Reconquista 269.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.




























Torres de la Basílica de San Francisco de Asís en las que se refugian, después de los entrenamientos, las palomas de la cercana Plaza de Mayo que, hace poco, intervinieron haciendo vuelos acrobáticos en la presentación del libro Amores colombófilos de la ilustre poetisa del barrio de Flores, doña Gumersinda Reyes. En uno de sus celebrados poemas de dicha obra, les rindió un justo y merecido homenaje. La primera estrofa dice así: “Vuela, vuela, paloma bella / y sobre tus alas, llévame a esa estrella.” Sencillamente estremecedor.

Lugar verídico: Alsina y Defensa.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.

Aromo del perdón. Contra el tronco de este árbol, los escritores que escriben burradas se golpean la frente tres veces y exclaman: “Mea culpa! Miserere, Mei Deus”, que en latín quiere decir algo así como que la culpa es mía y que mi Dios me tenga misericordia. Como los escritores son intelectuales y cultos, hablan a menudo en latín.

Si la falta literaria es demasiado grave, algunos se cuelgan de una de sus ramas, sin que los vea el guardián de la plaza, y se quedan ahí un buen rato.

Todos los escritores que peregrinan hacia esta zona, antes de publicar en papel, ponderan si vale la pena sacrificar un pariente de este árbol, por las dudas. Como casi siempre la respuesta es “no”, vuelven a corregir sus escritos aplicadamente. La corteza del Aromo del Perdón les ha causado conmoción cerebral y chichones a más de uno.

Lugar verídico: Plaza Roberto Arlt, Rivadavia y Esmeralda.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.
Embalse donde mora “El Porteñito”, monstruo acuático que hace de las suyas en cualquier fuente o estanque que se le ponga a tiro, sobre todo en los meses de verano, cuando el calor y la humedad aprietan en la jungla de cemento porteña (de ahí su nombre). A pesar de sus correrías urbanas, el bichito tornasolado muestra especial predilección por este natatorio, tal vez por ser de estilo zen.

Algunos biólogos aseguran que “El Porteñito” es pariente lejano de “Nessie”, el monstruo o plesiosaurio del Lago Ness, en Escocia. Otros afirman que está emparentado con “El Nahuelito”, que vive en el Lago Nahuel Huapi, en la Patagonia y que, a raíz de una discusión familiar, se vino para acá. Él no afirma ni niega nada. Los escritores de la zona acostumbran alimentarlo con el papel de los cuentos que descartan. El bichito está muy gordo; paren un poco, che.

Lugar verídico: Rivadavia y Maipú.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.



Sede social mínima de TurLiApo, Turismo Literario Apócrifo de “Los cuentos del Villano”. Es la casa más angosta de Buenos Aires; para más no nos dio el presupuesto. Desde allí salen los cronistas para sacar las fotos que usted está viendo en este blog y escribir estos delirios en estado de sobriedad.

Lugar verídico: Pasaje San Lorenzo 380. Casa mínima.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.
Claustro donde se encerraron durante un mes el escritor Domitilio Gutiérrez y la poetisa Gumersinda Reyes, ambos autores celebrados del barrio de Flores, en busca de paz y recogimiento para poder escribir un libro de cuentos y poemas alegóricos. Al final no escribieron un c…, pero se recogieron de lo lindo.

Lugar verídico: Reconquista 269.


© Gabriela Villano. Texto y fotos.
Ambientación misionera intervenida por el Club de Amigos de los Cuentos de Horacio Quiroga. Allí se reúnen los socios de la entidad una vez por año, en ocasión del onomástico del famoso escritor. Durante toda la noche leen sus cuentos a la luz de las velas y linternas, en compañía de las mascotas del Club: una gama con problemas de visión, un loro y un tatú carreta.

Lugar verídico: Rivadavia y Maipú.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.
Capilla San Roque, donde se guardan los óbolos de los escritores suplicantes que peregrinan, desde la época de la Colonia, hasta esta casa de oración, para lograr que los editen, ya sea en formato celulosa o, ahora, digital. En el interior de la capilla está el denominado “Altar de los Redactores Promesantes”, con algunas tallas y ofrendas del siglo XVIII y XIX donadas para agradecer al Santo por las gracias concedidas. Cualquier método sirve para lograr publicar.

Lugar verídico: Alsina y Defensa.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.

Jardín con plantas, flores, bancos de plaza, paseo de artesanos, bar, restorán y muchos gatos, para el almuerzo o el descanso de los oficinistas y empleados bancarios atrapados en el tumultuoso microcentro porteño. Dentro del complejo se encuentra el oratorio de San Ramón Nonato, Santo Patrono de las mujeres embarazadas y, por extensión, de todos aquellos que tienen un proyecto por nacer. Esta pequeña y modesta capilla es frecuentada por varios autores (cuyos nombres nos reservaremos) cada vez que están por alumbrar un libro. Nunca está de más.

Lugar verídico: Reconquista 269.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.
Órbito extraterrestre capturado en imagen digital tras ingentes esfuerzos por la ufóloga que se ufana de tal, la señora Fabiola D. de Zerpas, con una cámara térmica e hípersensible marca “Uf” diseñada especialmente en su laboratorio para registrar Encuentros Cercanos de Todo Tipo con Cualquier Tipo.

Algunos científicos sostienen que este órbito de monitoreo es un desprendimiento de una madre nodriza que pasó por la Tierra durante el cambio de siglo, proveniente de la constelación de Alfil Centauris Jodidus. No hay nada que hacerle, hasta los alienígenas nos están vigilando. Por las dudas, andá siempre bien peinado/a y no te metas el dedo en la nariz por la calle.

Lugar verídico: Rivadavia y Maipú.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.

Portón de la Basílica de San Francisco de Asís, sitio de peregrinaje de la Sociedad Anónima de Escritores aún más Anónimos del Barrio de Flores.


Según Domitilio Gutiérrez y Gumersinda Reyes (ambos autores celebrados del barrio de Flores) en su libro Extrañísima Buenos Aires. Mitos y leyendas urbanas (Ediciones del Buen Villano. Banfield. 1999), el abuelo de la co-autora, don Ofelio Reyes y Blacquier, presidente de la sociedad antes mencionada, organizaba, cada equinoccio, un peregrinaje colectivo a este portón. Los miembros de la entidad ataban a las rejas cintitas bebé tornasoladas, cuando el sol estaba en el nadir, y rezaban: “Santo, Santo, Santo, hasta que no edito, yo no te desato.”


Cabe mencionar que, antiguamente, la Sociedad Anónima de Escritores aún más Anónimos del Barrio de Flores tenía su sede central en la calle José Bonifacio 2802, esquina Lafuente, y las reuniones se celebraban en el primer piso, departamento siete.

Lugar verídico: Alsina y Defensa.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.
Salón de reuniones del Club de Amigos del Globo Rojo y de la Globa Rosa (¿No leíste todavía Las aventuras del Globo Rojo y Las aventuras de la Globa Rosa? No sabés lo que te perdés). Sí, se supo, estos globos son fanáticos del fútbol e hinchas de Boca, por eso decoraron el salón así.

Todos los meses, la Comisión del Club de Amigos etc. etc. celebra allí sus reuniones sociales, y organiza la agenda de actividades y presentaciones esféricas. La cuota del club es reducida y se destina a la publicación de los cuentos de estos dos globos, que les tipea la escritora Gabriela Villano. Consultá http://loslibrosdelvillano.blogspot.com/

Lugar verídico: Terminal de embarque de Buquebus, Puerto Madero.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.

Torre de la iglesia donde se guarda, fuera de la vista de los fieles, un antiguo tapiz de 1,80 m x 2,20 m, bordado con hilos de oro y plata, destinado a ser un regalo de bodas del Virrey cordobés Mirá que te Monto para la Serenísima Emperatriz Catalina qué Grande de todas las Rusias.

Este tapiz fue robado por piratas mientras se lo transportaba en barco desde el Puerto de Santa María de los Buenos Ayres hacia Europa, por lo cual la Emperatriz se tuvo que conformar con otro regalito. Algunos afirman que los piratas se lo vendieron al párroco, tras no poder destejerlo (al tapiz, se entiende) para hacerse de los hilos de metales preciosos.

Este famoso tapiz, titulado “Las Bacantes de Eurípides sodomizadas”, sirvió de inspiración al famoso escritor del barrio de Flores Domitilio Gutiérrez para redactar su celebrado cuento “¡Ay!”

Lugar verídico: imagen tomada desde la Plaza Roberto Arlt, Rivadavia y Esmeralda.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.