Aromo del perdón. Contra el tronco de este árbol, los escritores que escriben burradas se golpean la frente tres veces y exclaman: “Mea culpa! Miserere, Mei Deus”, que en latín quiere decir algo así como que la culpa es mía y que mi Dios me tenga misericordia. Como los escritores son intelectuales y cultos, hablan a menudo en latín.

Si la falta literaria es demasiado grave, algunos se cuelgan de una de sus ramas, sin que los vea el guardián de la plaza, y se quedan ahí un buen rato.

Todos los escritores que peregrinan hacia esta zona, antes de publicar en papel, ponderan si vale la pena sacrificar un pariente de este árbol, por las dudas. Como casi siempre la respuesta es “no”, vuelven a corregir sus escritos aplicadamente. La corteza del Aromo del Perdón les ha causado conmoción cerebral y chichones a más de uno.

Lugar verídico: Plaza Roberto Arlt, Rivadavia y Esmeralda.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.

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