Portón de la Basílica de San Francisco de Asís, sitio de peregrinaje de la Sociedad Anónima de Escritores aún más Anónimos del Barrio de Flores.


Según Domitilio Gutiérrez y Gumersinda Reyes (ambos autores celebrados del barrio de Flores) en su libro Extrañísima Buenos Aires. Mitos y leyendas urbanas (Ediciones del Buen Villano. Banfield. 1999), el abuelo de la co-autora, don Ofelio Reyes y Blacquier, presidente de la sociedad antes mencionada, organizaba, cada equinoccio, un peregrinaje colectivo a este portón. Los miembros de la entidad ataban a las rejas cintitas bebé tornasoladas, cuando el sol estaba en el nadir, y rezaban: “Santo, Santo, Santo, hasta que no edito, yo no te desato.”


Cabe mencionar que, antiguamente, la Sociedad Anónima de Escritores aún más Anónimos del Barrio de Flores tenía su sede central en la calle José Bonifacio 2802, esquina Lafuente, y las reuniones se celebraban en el primer piso, departamento siete.

Lugar verídico: Alsina y Defensa.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.

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