Micro escolar que llevaba a la escuela primaria a Domitilio Gutiérrez y Gumersinda Reyes. Si no sabés quiénes son, seguí leyendo las entradas de este blog.

Lugar verídico: Méndez de Andés al 1300.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.

Uno de los castillitos de la Ítalo, Compañía Ítalo Argentina de Electricidad (actual EDESUR).

Según el periodista Daniel Riera en su libro Buenos Aires bizarro, "Nos criamos mirando los castillitos de la Ítalo, diseminados por toda la ciudad e imaginados por el italiano Juan Chiogna que, en vez de seguir la típica arquitectura industrial para diseñar las usinas, tomó como referencia el estilo lombardo del Palacio Sforza de Milán, que data del siglo XV. Estos castillitos, una construcción de usinas y subusinas de electricidad, fueron creados por un arquitecto que, en lugar de resolver la obra de manera totalmente utilitaria y cuadrada (eran usinas, con que tuvieran un techo y cuatro paredes bastaba), se inspiró en un castillo para construir algo que está lejísimo de un uso suntuoso.”

En el castillito de la Ítalo que vemos en la foto, de los ingenieros constructores Devoto y Bruzzone, se inspiró el prodigio literario de Flores Domitilio Gutiérrez para escribir su relato “Besos eléctricos”.
 
Lugar verídico: Méndez de Andés 1657.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.


Orbitón extraterrestre capturado en imagen digital tras ingentes esfuerzos por la ufóloga que se ufana de tal, la señora Fabiola D. de Zerpas, con una cámara térmica e hípersensible marca “Uf” diseñada especialmente en su laboratorio para registrar Encuentros Cercanos de Todo Tipo con Cualquier Tipo, la misma que usó para demostrar la existencia de otro órbito, hermano pequeño de este orbitón, en otra de las entradas de este blog (visiten las entradas antiguas; no sean vagos, che).

Los científicos suponen que este orbitón de la Galería Güemes está desconectado, ya que los extraterrestres que lo colocaron allí, provenientes de la constelación de Alfil Centauris Jodidus, deben de haberse muerto de hastío al ver la vida rutinaria y alienante de los porteños que cruzan por la Galería Güemes y que nunca levantan la cabeza.

No hay nada que hacerle, alguien siempre nos está mirando, hasta los alienígenas. Por las dudas, andá siempre bien peinado/a y no te metas el dedo en la nariz por la calle.

Lugar verídico: Florida 165.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.

Iglesia San Juan Bautista. Fue construida en 1719 y totalmente reformada en 1797. Según Domitilio Gutiérrez y Gumersinda Reyes (ambos autores celebrados del barrio de Flores) en su libro Extrañísima Buenos Aires. Mitos y leyendas urbanas (Ediciones del Buen Villano. Banfield. 1999), al finalizar los trabajos de reconstrucción de la iglesia, comenzó a obrar un extraño maleficio, que se prolonga hasta nuestros días: los contrayentes siempre sufren alguna clase de revés o infortunio el día de su boda, por ejemplo, la novia se fuga con el mejor amigo del novio; éste, con la madre de la novia; o el marido de alguna invitada con algún primo (hay para todos los gustos). Ténganlo en cuenta al buscar iglesia para casarse.

Lugar verídico: Alsina 824.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.
Asociación de Anestesiología de Buenos Aires. Cuenta con un Museo de Anestesiología y una Biblioteca Histórica. Allí se inspiró la famosa poetisa del barrio de Flores, Gumersinda Reyes, para componer su famosa “Oda a la migraña que me aqueja”. Se nos parte la cabeza.

Lugar verídico: Fragata Pte. Sarmiento 541.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.

Colegio San José, fundado en 1858 por los Padres Bayonenses. Allí estudiaron autores famosos como Félix Luna, Ricardo Payró y Floreal Rubinetti, entre otras personalidades destacadas de la cultura argentina.

En el aula que se ve en una de las fotos, cursó la primaria Floreal Rubinetti, rival en letras y amores del famoso escritor de Flores Domitilio Gutiérrez. Ese balcón le sirvió de inspiración a Floreal para componer precozmente su oda elegíaca titulada: “Asómate al balcón, levitante mariposa.” Estremecedora.

Debajo de la estatua de la otra foto, Floreal Rubinetti le robó el primer beso a la celebrada poetisa Gumersinda Reyes, en esa época una nena de trenzas y aparato de ortodoncia. Como Floreal también tenía frenos, por sus dientes torcidos, a los dos se les trabaron los ganchos de sus respectivos aparatos, y tuvo que venir corriendo el portero del establecimiento a socorrerlos, lo cual les valió una fuerte reprimenda de la directora. Desde entonces, cada vez que Gumersinda Reyes suspira, Domitilio Gutiérrez se pone celoso. La rivalidad entre estos dos escritores ya es legendaria en el medio, desde que Floreal Rubinetti publicó su famoso cuento “Largala vos, dámela a mí”.

Lugar verídico: Bartolomé Mitre 2455.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.
Actual Bar “Séptimo Arte”. En la época en que se llamaba “La Maga”, el prodigio literario de Flores Domitilio Gutiérrez le corrigió un par de cuentos a la escritora Gabriela Villano sobre la mesa que se ve en la foto, en primer plano. Luego, esos cuentos fueron premiados en España en sendos concursos internacionales de microficción. Los parroquianos podrán descubrir una placa en esa mesa que recuerda el hecho, si es que los actuales dueños del bar no la han cambiado de sitio.

Lugar verídico: Av. San Pedrito esquina Ramón Falcón.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.







Figuras pétreas que inspiraron a la celebrada poetisa de Flores Gumersinda Reyes a escribir su largo, pero muy largo poema titulado Amores pedregosos, que comienza de la siguiente manera: “Oh, atlantes inaccesibles / que me quitan el sueño / haciéndome fruncir el ceño / ante vuestros músculos visibles”. Poesía pura. (¡Madre mía!

Lugar verídico: Perú esquina Belgrano.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.


Sede de la Sociedad muy Secreta de Escritores Independientes del Barrio de San Nicolás, entidad fundada y presidida por el célebre autor Floreal Rubinetti. Como es una agrupación cuasi clandestina que tiene mucha rivalidad con la Sociedad Anónima de Escritores aún más Anónimos del Barrio de Flores, cuyo actual presidente es el ilustre Domitilio Gutiérrez (figurita repetida en este blog), sólo diremos que el edificio que se muestra en la foto está sobre la Avenida de Mayo, antes de llegar a la Avenida 9 de Julio en dirección desde el Bajo.

Lugar verídico: Avenida de Mayo.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.



























Galería Güemes. Foto del ascensor que desciende hasta el fabuloso mundo perdido de la Atlántida, según una teoría de la ufóloga que se ufana de tal, la señora Fabiola D. de Zerpas. Este ascensor fue construido por un contingente de extraterrestres cuando estuvieron de visita en nuestro planeta porque se confundieron de ruta galáctica (a cualquiera le puede pasar, sobre todo en un Universo tan grande). Lleva, como máximo, cuatro pasajeros en un viaje que solo se puede realizar el 31 de febrero a la medianoche. No insistan preguntándole al personal de seguridad de la galería; están entrenados para negar todo.

En otra de las fotografías, se puede apreciar el detalle de la esfinge ligerita de ropas que protege el ascensor de intrusos indeseados. Antes de embarcar pasajeros, la esfinge le presenta un enigma a los viajeros, por ejemplo, ¿cuál será el índice de inflación oficial del mes que viene? Si lo desentrañan (al índice no, al acertijo), les permite pasar. Si fallan, bueno, ustedes entienden.

Lugar verídico: Florida 165.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.



Avenida Gaona, ruta que el Virrey Sobremonte usó para huir de Buenos Aires en 1806, haciéndole pito catalán a los ingleses que no tuvieron mejor idea que invadirnos. El Virrey tomó esta ruta, en ese entonces llamada “Camino al Monte Castro”, con el erario público, o sea, la plata de la ciudad (no era zonzo el hombre). Este hecho impulsó al escritor de Flores Domitilio Gutiérrez a redactar su celebrado cuento “No huyas, rata cruel, desperdigando nuestra guita”.

Lugar verídico: Av. Gaona al 1800.

© Gabriela Villano. Texto y fotos.